PROGRAMACIÓN
viernes, 19 de agosto de 2016
FRONTERAS, 2016 - U. Javeriana
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Ubicación:
Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia
domingo, 18 de diciembre de 2011
Para mi amigo, el que no puede escribir
Acción es elocuencia
(Shakespeare)
Cuando se escribe algo de narrativa, estas imágenes, este sumergirse en el pensamiento, en las complejidades psicológicas del personaje, son las que en la lectura deben producir las imágenes, el texto en sí mismo. Tratar de traducir eso o enfrentarse a hacerle el guion y tratara de traducir un lenguaje a otro, ese tipo de figuras en un guion literario que luego se convierta en una película, es inoficioso. Creo que para mí el asunto se resuelve simplemente con conservar la esencia de la historia.
Lla migraciones fueron despojando al arte de la obligación didáctica preservando su tendencia a dirigirse claramente hacia un destino predeterminado –recuerden los textos teóricos de Poe– sin perder el rumbo, buscando la esencia más en la sugerencia que en el empobrecimiento y siempre preparando un final que concentre la expectativa del espectador para resolverla en el momento justo y buscar rápidamente el punto final, sin entretenerse en contar lo que nadie está interesado en oír.
No sé cuándo, pero fue antes de que apreciara la Morfología del cuento ruso de Propp, en los Ángeles, se publicó la Enciclopedia de argumentos cinematográficos y en sus páginas se asegura que “sólo existen 36 situaciones dramáticas cuyas diversas facetas constituyen las bases de todo drama humano”. Las primeras 7 de dichas situaciones, solo para divertirlos, son:
1. Suplica
2. Liberación
3. Crimen seguido de venganza
4. Vengar a un pariente con otro pariente
5. Persecución
6. Desastre
7. Ser víctima de la crueldad o el infortunio
(Y así hasta 36)
No sé mucho de cine ni de teatro, que por estos días a muchos les produce calvicie y exilio amoroso, así que solo terminaré con una pequeña reflexión producida por mi gusto entrañable hacia los libros, así tampoco sepa de literatura.
La novela moderna, después de Flaubert, ganó cierto orden, y sus personajes se desvían con mucha frecuencia de las funciones impuestas, y sus raíces barrocas y románticas los dotan de una sana rebeldía respecto a que las tales funciones que ya no cumplen además estén ordenadas en una misma secuencia, y no es casual que esté usando la palabra “secuencia”, pues de todos modos la novela a veces se pliega de ciertas funciones.
Cualquier cosa que se escriba en estos tiempos, llámese literatura o no, definitivamente no es proclive a estos desbordes. Los autores pocas veces los aceptan y los públicos, en mi opinión, tampoco. Por esta razón, ahora pienso en si cuando una persona se enfrenta al lenguaje, para leerlo, escribirlo o adaptarlo, lo que hace es ¿cuestionar la estructura narrativa de lo que sea que quiera hacer, o está asumiendo absolutamente que lo que escribe, es también una proclama ética, personal por supuesto, donde lo que importa es lo que se hace y no lo que los demás esperan recibir? Esa, para mí, es una buena pregunta que deben empezarse a responder los que sí escriben; así crean que lo que hacen no es escribir o que si lo intentan, lo intentan mal.
jueves, 20 de octubre de 2011
La primera brasa que tuve se llamaba Aída.
Tenía el pelo alegre como un trigal sembrado en una perla, y unos ojos de fiesta donde el cielo
nacía diariamente.(Ella fue la culpable de que yo empezara a escribir garabatos sobre las espaldas de lejanas estrellas). Los dos éramos hijos de una madre alegre,los dos éramos hijos de esa clase de padres sudorosos que aman la paz y aman el trabajo y que al acariciar manchan de grasa y bigote.
La primera brasa que tuve se llamaba Aída.
Los dos creíamos que la vida era un juego azul carente de final. Yo recuerdo que nunca nos pusimos a pensar en la guerra y en sus muertos ni en los países grandes que conservan sus deudos con cañones y con tanques. Nunca hablamos de eso. Ni del hambre que roe y que taladra los estómagos y aúlla en las esquinas de los barrios.
Los dos éramos niños todavía. Ella fué un liriosol entre mis manos, un venado de fuego saltando por mi frente, un canarioazucena bañando mi costado de músicaperfume.
Han pasado los años. Aída es una flecha cruzando mi recuerdo.
Yo estoy como los árboles: enraizado a la tierra, frente a los huracanes, con los brazos cubiertos de frutos y de trinos; esperando el fulgor de un nuevo día.
lunes, 3 de octubre de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
Ahora es de noche y escribo.
Escribo caída en la trampa de la costumbre
como una ave migratoria que, a ojos
de las otras,es sólo un bicho perdido,
demasiado confuso para volar.
Volar, errar detrás del agua sólo
para constatar la sed y darle un rincón,
el mismo que a la forma que en el lecho
el pensamiento deja de un cuerpo inalcanzable.
Sí. Es de noche. Y escribo este poema.
Mañana, pájaro de alas rotas, narrará la historia
de otro poema sin existencia
Lo poseeré mientras surja.
Luego será, seré abandonada.
¿Cómo podría ser de otro modo?
Escribo caída en la trampa de la costumbre
como una ave migratoria que, a ojos
de las otras,es sólo un bicho perdido,
demasiado confuso para volar.
Volar, errar detrás del agua sólo
para constatar la sed y darle un rincón,
el mismo que a la forma que en el lecho
el pensamiento deja de un cuerpo inalcanzable.
Sí. Es de noche. Y escribo este poema.
Mañana, pájaro de alas rotas, narrará la historia
de otro poema sin existencia
Lo poseeré mientras surja.
Luego será, seré abandonada.
¿Cómo podría ser de otro modo?
sábado, 20 de noviembre de 2010
In retorno
En la desolación del tiempo ausente, en la tristeza que, de pronto, nace, en tanto amor perdidamente muerto, inclemente se eleva un insomne cuchillo que esparce por altas galerías del renacido otoño sus nostalgias.
En los cantos rodados de su cauce busco una piedra ardiente, un fuego mío que habitara mi sangre en otro tiempo, entonces llegas con el pelo al viento, entonces gimes como fuera entonces, entonces miro tu perfil desnudo, tras miles de momentos renaciendo, y vuelves a ser tú y yo retorno
a tus frutales labios y a tus besos, y de nuevo las ansias nos despojan de instantes y vestidos, entonces, ya desnudos de nostalgias y de angustias, nos inundan las aguas que clamaban, que rompían las ventanas y las tapias.
Amado, ahora de nuevo entre mis brazos, atravesando el polvo y la ceniza,retornas inmortal, tiendes las manos:
y el amarillo contraluz del tiempo esconde su derrota y su fracaso.
En los cantos rodados de su cauce busco una piedra ardiente, un fuego mío que habitara mi sangre en otro tiempo, entonces llegas con el pelo al viento, entonces gimes como fuera entonces, entonces miro tu perfil desnudo, tras miles de momentos renaciendo, y vuelves a ser tú y yo retorno
a tus frutales labios y a tus besos, y de nuevo las ansias nos despojan de instantes y vestidos, entonces, ya desnudos de nostalgias y de angustias, nos inundan las aguas que clamaban, que rompían las ventanas y las tapias.
Amado, ahora de nuevo entre mis brazos, atravesando el polvo y la ceniza,retornas inmortal, tiendes las manos:
y el amarillo contraluz del tiempo esconde su derrota y su fracaso.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Horas
11:30 P.M.
Durísima la luna. Igual que tú, tan lejos.
Suéñame, te digo, como te sueño aquí,
hasta que los dos sueños se conviertan en fuego,
hasta que mi aliento sea el tuyo,
hasta que respiremos cada uno
por la boca del otro. La luna
asoma, llena y sorda. No estás
al otro lado del teléfono y sólo
por un hilo de sueño podré hablarte.
Paz y fuerza me habitan. Entro
con pies descalzos en el lecho.
Estás hecho de espumas, estás
hecho de nubes, estás hecho de luz.
Compartamos los sueños.
10:30 A.M.
Moles de nieve, quietas, perturbadas
apenas por la luz. Nada conmueve
al resplandor, arriba. El cielo está
desnudo. El vértigo está aquí,
adentro, en la conciencia.
La nube derretida es piedra densa.
Más en calma este mar de vapores
que las nieves deshechas en la cumbre.
Allá la roca dura, el hielo, la nostalgia.
Un techo largo aquí, de plomo,
lagunas sólidas de plomo.
Yo viajo lentamente, encima de un gran
mar, blanco y sin sangre. El mundo
tiembla, abajo. Un segundo después,
la vida será otra. Nada más frágil
que este valle de nubes, arriba
de dos océanos. La rotación insomne
de la Tierra, el calor implacable,
el viento cruel, el simple y lento
tránsito del tiempo, la más ligera
sombra, destruirán el paisaje.
Nadie podrá volver hasta este
sitio. Baja el avión y el valle
no se altera. Atrás, horas atrás,
queda el desierto techo sin fronteras.
Pongo mi pie en la tierra, entro
en la sombra. El tiempo se estremece.
8:30 P.M.
Sé que voy a morir. Lo sé de cierto.
He vivido como si la muerte fuera
un recuerdo lejano. Pero tú has hecho
que la luz se prolongue en la alcoba.
¿Esa piel que tocaba en el sueño
era la tuya? Era en verdad la piel
amada de tu cuerpo entero.
Has hecho que renazca.
La luz, el cielo, el mundo
eran tiniebla. Pero viniste tú,
como nacido desde una piedra de fuego.
Llegaste como un pájaro súbito,
como un rayo de espumas. Semejabas
un espejo de soles, un mar de luz
que me envolvía. Amanecí. El sueño
era desnudo campo compartido.
Soñaba que te ahogaba
con mi aliento de mujer.
Iguales ambos sueños, te soñaba
como si mi cerebro anidara en tu cráneo,
como si el territorio de los sueños
fuera el débil territorio de una sangre común.
Tú te abrías como el mar,
para tragarme. Como la nube blanca,
envolviéndome, como la tierra negra.
El sueño era verdad. Entrábamos en él,
como por un espejo. Salíamos desde él,
como a través de una puerta de viento.
Mis ojos eran tuyos. Tus ojos me miraban
en la penumbra blanca de la alcoba.
Despertar o dormir era lo mismo.
Vivíamos vidas iguales, a un lado
y otro de la muerte, el amor era el mismo,
de un lado y otro de la vida.
Te besé hasta la dicha, te mordí
hasta la muerte. Yo, mujer,
fuí tu boca,
cigarro,tus labios.
Durísima la luna. Igual que tú, tan lejos.
Suéñame, te digo, como te sueño aquí,
hasta que los dos sueños se conviertan en fuego,
hasta que mi aliento sea el tuyo,
hasta que respiremos cada uno
por la boca del otro. La luna
asoma, llena y sorda. No estás
al otro lado del teléfono y sólo
por un hilo de sueño podré hablarte.
Paz y fuerza me habitan. Entro
con pies descalzos en el lecho.
Estás hecho de espumas, estás
hecho de nubes, estás hecho de luz.
Compartamos los sueños.
10:30 A.M.
Moles de nieve, quietas, perturbadas
apenas por la luz. Nada conmueve
al resplandor, arriba. El cielo está
desnudo. El vértigo está aquí,
adentro, en la conciencia.
La nube derretida es piedra densa.
Más en calma este mar de vapores
que las nieves deshechas en la cumbre.
Allá la roca dura, el hielo, la nostalgia.
Un techo largo aquí, de plomo,
lagunas sólidas de plomo.
Yo viajo lentamente, encima de un gran
mar, blanco y sin sangre. El mundo
tiembla, abajo. Un segundo después,
la vida será otra. Nada más frágil
que este valle de nubes, arriba
de dos océanos. La rotación insomne
de la Tierra, el calor implacable,
el viento cruel, el simple y lento
tránsito del tiempo, la más ligera
sombra, destruirán el paisaje.
Nadie podrá volver hasta este
sitio. Baja el avión y el valle
no se altera. Atrás, horas atrás,
queda el desierto techo sin fronteras.
Pongo mi pie en la tierra, entro
en la sombra. El tiempo se estremece.
8:30 P.M.
Sé que voy a morir. Lo sé de cierto.
He vivido como si la muerte fuera
un recuerdo lejano. Pero tú has hecho
que la luz se prolongue en la alcoba.
¿Esa piel que tocaba en el sueño
era la tuya? Era en verdad la piel
amada de tu cuerpo entero.
Has hecho que renazca.
La luz, el cielo, el mundo
eran tiniebla. Pero viniste tú,
como nacido desde una piedra de fuego.
Llegaste como un pájaro súbito,
como un rayo de espumas. Semejabas
un espejo de soles, un mar de luz
que me envolvía. Amanecí. El sueño
era desnudo campo compartido.
Soñaba que te ahogaba
con mi aliento de mujer.
Iguales ambos sueños, te soñaba
como si mi cerebro anidara en tu cráneo,
como si el territorio de los sueños
fuera el débil territorio de una sangre común.
Tú te abrías como el mar,
para tragarme. Como la nube blanca,
envolviéndome, como la tierra negra.
El sueño era verdad. Entrábamos en él,
como por un espejo. Salíamos desde él,
como a través de una puerta de viento.
Mis ojos eran tuyos. Tus ojos me miraban
en la penumbra blanca de la alcoba.
Despertar o dormir era lo mismo.
Vivíamos vidas iguales, a un lado
y otro de la muerte, el amor era el mismo,
de un lado y otro de la vida.
Te besé hasta la dicha, te mordí
hasta la muerte. Yo, mujer,
fuí tu boca,
cigarro,tus labios.
domingo, 3 de octubre de 2010
viernes, 10 de septiembre de 2010
-no es tan raro-
Cuánto rumor innecesario para una vida tan pequeña, dicen, como quien deja demasiados rastros tras de sí. No es bueno, sin embargo, atender a las voces de quienes exaltan el color del cielo queriendo confundir su terror con el mío.
Sabes, las últimas palabras que no pronuncié fueron tu nombre. Y ya, sólo mírame, no temas: no diré nunca nada de tu vida, ni escribiré de lo que compartimos, si consigo evitarlo.
La gente no se ocupa de nuestro sufrimiento por exceso de amor, pero nosotros tendremos al fin tiempo para dedicarnos a tu cuerpo y el mío.
Y, aunque despliego el abanico de tu piel entre mis manos, como un mapa, y en él dibujo los itinerarios que habrán de conducirme hasta la muerte, ya no hay ninguna razón para que envejezcamos juntos, - eso dicen los otros mientras nos contemplan al borde del acantilado de su licuefacción -
Escucho cómo su voz conspira en lo visible. Dales una migaja de tu oscuridad, no sexo ni deterioro, o es que acaso:
¿no adviertes que tan sólo buscan interpretar las huellas de nuestro silencio?,
¿no adviertes que tan sólo buscan interpretar las huellas de nuestro silencio?,
¿que el sonido no ofrece ya conocimiento, sino incertidumbre y orfandad?
Recuerdo la promesa: un pájaro que sueña con el alba vendrá a nosotros como sombra, en la gris desembocadura de la noche, cuando nos despertemos juntos, carcomidos por los murmullos de dos cuerpos libres que nadie pudo reducir.
Gocemos; no hay nada que apacigüe tu temblor ni mi respiracón. Cuando después de la explosión, todo termine, ¿en qué punto o espacio crees que estarán? ¿quedarán ruinas?, y nosotros ¿haremos de los perfectos estupidos que somos?
viernes, 3 de septiembre de 2010
¡sometimes!
y el otoño es la única postura que mi frente puede tomar para pensar en ti.
A veces te descubro en el rostro que no tuviste y en la aparición que no merecías, a veces es una calle al anochecer donde no habremos ya de volver a citarnos, mientras el tiempo transcurre entre un movimiento de mi corazón y un movimiento de la noche.
A veces tu ausencia aparece lentamente en mi sonrisa igual que una mancha de aceite en el agua, y es la hora de encender ciertas luces y caminar por la casa evitando el estallido de ciertos rincones.
En tus ojos hay barcas amarradas,pero yo ya no habré de soltarlas,en tu pecho hubo tardes que al final del verano todavía miré encenderse. Y éstas son aún mis reuniones contigo,el deshielo que en la noche deshace tu máscara y la pierde.
domingo, 1 de agosto de 2010
A los olvidos.
La felicidad- me dijeron- es asunto de poetas ebrios. Útiles solo para cabalgar la luna con todo y sus acólitos nocturnos. Escóndete tras la puerta me dijeron. No cruces la línea que separa al ahorcado de su mediodía. Huye del espejo y sus engaños únete más bien a una legión de imágenes promotoras de la ausencia.
Trágate tu amor al prójimo y sus dinosaurios descalzos. Esas utopías ya no las compra nadie. Si descubres un vuelo de monarcas coloridas dales la espalda, no escuches su caricia en el aire y el escándalo de sus alas encendidas. Podrías no recuperarte.
Ama la sombra y sigue sus instrucciones, protégete en su círculo de las tentaciones que la luz produce. Súmate a la sagrada ley de lo que no se mueve, eso es lo que perdura.
Todo esto me dijeron.
Trágate tu amor al prójimo y sus dinosaurios descalzos. Esas utopías ya no las compra nadie. Si descubres un vuelo de monarcas coloridas dales la espalda, no escuches su caricia en el aire y el escándalo de sus alas encendidas. Podrías no recuperarte.
Ama la sombra y sigue sus instrucciones, protégete en su círculo de las tentaciones que la luz produce. Súmate a la sagrada ley de lo que no se mueve, eso es lo que perdura.
Todo esto me dijeron.
Pero mi desnudez no tenía bolsillos para entonces tampoco una memoria para el llanto. He seguido la ruta de las aguas en su afán de mar y de horizonte, y no puedo detenerme todavía.
domingo, 25 de julio de 2010
A la puntualidad.
No es que haya nacido en otra parte. Mucho menos, que me preocupe el tiempo en su belleza de abstracta redondez lunática. Es que los minutos me muerden los talones hormigas enfurecidas urgiéndome a hacer a no detenerme en función de los finales.
Es muy cierto la prisa es un agujero en la calma del insomne, una muralla en la planicie de los sueños, un abrevadero de ilusiones que a menudo fallan.
No es que me avasalle el miedo a la tardanza pero la magia se me acaba; he perdido las fórmulas los jeroglíficos, las pócimas, la clave de los secretos que guardaba, las cosas que el sabio Fritz confió a mis huesos.
Lo confieso cada vez soy menos yo y más lo que he vivido.
domingo, 18 de julio de 2010
a los viejos & los nuevo
Vengo de mitos desbaratados donde se quiebra el tiempo. Armo en mi ser nuevas estructuras, necesito el mármol de las viejas creencias para apoyarme en algo.
Definitiva ha sido mi luz y mi ceguera, ha sido tajante su alucinada escarcha y mi intento triste de huir de cualquier dogma.
Así, regreso a buscar el techo de una casa, el calor de las mentiras conocidas, el cristal que deforme una visión con los gastados sueños rosa.
Huí de falacias acreditadas, me despojé de su facilidad y sus cristales, y de pronto en la gruta de Platón vi mi silueta terriblemente deformada.
Definitiva ha sido mi luz y mi ceguera, ha sido tajante su alucinada escarcha y mi intento triste de huir de cualquier dogma.
Así, regreso a buscar el techo de una casa, el calor de las mentiras conocidas, el cristal que deforme una visión con los gastados sueños rosa.
Huí de falacias acreditadas, me despojé de su facilidad y sus cristales, y de pronto en la gruta de Platón vi mi silueta terriblemente deformada.
domingo, 4 de julio de 2010
Algo largo para ti
Hace más de un año que te fuiste tal vez hacia otro país, muy al norte de aquí. Yo no sé cuanto tiempo estarás alejado ni si regresarás, pero para que al volver no te asusten los cambios que ves, te hago un resumen de noticias, donde te cuento un poco de todo lo que pasó este último mes.Hoy el diario dice que el costo de la vida subirá, que perdió Argentina y que Colombia amaneció con mar. Que una bebé anunció el fin del mundo y que a todos los Escorpión les toca perder y a los Cancer ganar.
Dice que los sueños, por ley, se prohibieron en la Amazonia, que hoy ha muerto un poeta de pena, que una puta extranjera quedó sin hogar, que un pintor renunció a los colores y la vida y la muerte han firmado por fin
un tratado de paz.
Leí que el destino le ha declarado la guerra al “dios dirá”, que el anticristo come en la Casa Blanca y que el diablo en persona eructa en Irak. Que las naciones no están unidas y que sólo esperamos que algún energúmeno apriete el botón...
Pero en ninguna parte leí que tú aún te acuerdas de mí, ni que quieres volver, a vivir ese tiempo de arraigo de nuestra pasión, a soñar con la casa en el cerro con vista al amor. Ni a dormir a mi lado en las noches, ni a mirarme con triste reproche, cuando evoco al dolor.
Hoy la radio dijo, que ha muerto alguien con quien yo dormí, que amaneció lloviendo en Chile y que en la Pampa falta que comer, que en Perú ya no cocinan fideos, que un golpe de estado triunfó en Disneylandia...
y tonterias asi. Dicen las noticias, que Bolivia quiere salir al mar, que la vida es más lenta en verano y que una viuda se casa por fin. Que todo un país grita “Gato presente” y que el nuevo Presidente no viaja a ningún lado sin su carta astral...
Pero ninguna radio me dio la certeza de volverte a ver, para recuperar tu sonrisa, tu voz, tu mirada, tu manera de ser, tus palabras de aliento, tu forma especial de querer, los mordiscos que a veces me dabas, las marcas de tu amor en mi espalda...que ahora duelen más.
Hoy vi en la tele que el jaguar está en peligro de extinción, que la bolsa cayó hasta los suelos y que la vacuna antisida falló, que el alcalde bajó en las encuestas y que la respuesta a los males del mundo no está en el Corán. Dice el noticiero, que están matando niños en Aysén, que el pasaje de bus es más caro y los estudiantes se botan a paro para protestar que han desaforado a otro diputado, mientras en el Parlamento se aprueba una ley que prohíbe volar.
Pero en ningún canal divisé tu silueta siquiera al pasar, yo no vi ni un close–up de tus ojos cansados de verme tomar o fumar, de tus brazos rodeando mi cuerpo en un adiós filial, del Otoño como una amenaza, del dolor de encontrar en mi casa recuerdos de tu amor...
Por eso ahora escucho noticias, para conformarme con mi realidad y compartir con ella mi soledad, y para oír cuando la BBC haga el anuncio que has anotado el gol del triunfo, vestido de rojo, en la final de un mundial, o recibiendo el Oscar al mejor director, o tal vez un Nobel por nuestro libro de amor, o que te has coronado campeón de un torneo interamericano de orgullo e incomprensión.
Por eso ahora yo miro las noticias, para alejarme de tu alejamiento, para olvidar que ya me has olvidado,
para ver si la CNN te muestra a bordo de un barco y salvando ballenas al sur del Japón, o protestando por la guerra en Irak, ratificando el Tratado de Paz, o piloteando el avión que se estrelle de frente contra mi esperanza de amarte tan sólo una vez más...
lunes, 21 de junio de 2010
Mirarme hoy es ponerse más triste que una calle a la que el viento hubiese dejado sin visillos. Es ser como una alcoba sin camas habitables, como un tejado roto que asustara los nidos. Me miras y te afliges y quieres acercarle la memoria a mis ojos de nuestro tiempo vivo. Hoy tengo la esperanza color de algunos árboles, de aquellos que en otoño se mueren de amarillo.No sé dónde ponerme los huesos en la carne, cómo esconderle al pecho su largo pasadizo. Mirarme hoy es ponerse más triste que una clase sin tiza y sin pupitres, donde no hubiese niños. Confieso que te quiero más que nunca esta tarde, hoy que tiemblas de miedo junto a mi maleficio. Tus ojos se me entregan com el rostro de un parque donde, nuevos, los sauces emigraran de sitio.
Me miras y sostienes un pájaro en el aire, el cielo respirable que me ha sido prohibido. Tus manos me consuelan con su fruta abundante, van sanándome dentro más despacio que un siglo. Miras como ofreciendo tus ojos inyctables, tus ojos enfermeros frescos como un racimo. Mirarme hoy es ponerse más triste que un paisaje donde nunca las ramas despertaran de mirlos.
Y yo, porque te amo, me oculto en este traje de sábanas que lavan su muerte los domingos. Me asomo a tus dos ojos como a dos ventanales. Confieso que te quiero como nadie me quiso.
Porque tú, que me miras, ya no encuentras a nadie. Nadie que me conozca puede decir que existo.
Acuden a mis ojos tus ojos a llorarme.
Llegas a despedirte.
Llegas a despedirte.
Te has mentido, amor mío.
sábado, 19 de junio de 2010
-Ya no escribo-
Qué diera al mediodía por no ser yo, fijarme en otras cosas, desentrañar con garfios las íntimas razones de cualquier otra mujer sentada en la plaza pública, explicar aquel traje que avanza contra la voluntad obesa de su dueño; la risa desmontable del globero, la cicatriz humanizando apenas el muslo acitronado de la recepcionista. Qué diera lo que resta de la tarde por un ojo de mosca, multiplicado obsceno vouyerista de ajenas percepciones, que un polizón me diera una conciencia nunca antes martajada —por ejemplo la mía. Pero no tengo sino esta vista gorda, algo como ambición de caballo placero, unos zapatos grises que renuncian cada trescientos días, una barba postiza este cuaderno y un billete doblado en cuatro partes...dormitando la inocencia entre los senos de alguna persuasible que pagará la cuenta.
Y al final no escribo nada.
Llevo noches corrigiendo balbuceos podridos desde el útero, alimentando de palabras al reptil que gira en mi cerebro y lo envenena. Aborto ideas antes de concebirlas en tanto el primer verso devora a los siguientes en un afán caníbal de silencio. Debajo de mis párpados los sueños, justo antes de soñarlos, se vuelven pesadillas que jamás recuerdo y me despiertan temblando sin memoria, inquilino de un cuerpo que disuelve la noche sin saberlo.
Llevo noches corrigiendo balbuceos podridos desde el útero, alimentando de palabras al reptil que gira en mi cerebro y lo envenena. Aborto ideas antes de concebirlas en tanto el primer verso devora a los siguientes en un afán caníbal de silencio. Debajo de mis párpados los sueños, justo antes de soñarlos, se vuelven pesadillas que jamás recuerdo y me despiertan temblando sin memoria, inquilino de un cuerpo que disuelve la noche sin saberlo.
jueves, 17 de junio de 2010
Tengo que darles una noticia negra y definitiva: todos ustedes se están muriendo.
Los muertos, la muerte de ojos blancos, las muchachas de ojos rojos volviéndose jóvenes, las muchachas ,las madres, todos mis amorcitos. Yo escribía y dije amorcitos -digo que escribía una carta, una carta ,una carta infame- pero dije amorcitos estoy escribiendo una carta. Otra será escrita mañana.
Mañana estarán ustedes muertos y la carta intacta, la carta infame también está muerta; escribo siempre y no olvidaré tus ojos rojos, es todo lo que puedo prometer, tus ojos inmóviles tus ojos rojos. Es todo lo que puedo prometer. Cuando fui a verte tenía un lápiz y escribí sobre tu puerta: Esta es la casa de las mujeres que se están muriendo, las mujeres de ojos inmóviles, las muchachas de ojos rojos. Mi lápiz era enano y escribía lo que yo quería. Mi lápiz enano mi querido lápiz de ojos blancos; pero una vez lo llamé el peor lápiz que nunca tuve (menos mal no oyo) No oyó lo que dije no se enteró, sólo tenía ojos blancos. Luego besé sus ojos blancos y él se convirtió en ella y la desposé por sus ojos blancos y tuvimos muchos hijos...Mis hijos o sus hijos.
Cada uno tiene un periódico para leer -los periódicos de la muerte que están muertos- sólo que ellos no saben leer porque no tienen ojos, ni rojos, ni inmóviles, ni blancos. Siempre estoy escribiendo y digo que todos ustedes se están muriendo pero ella es el desasosiego y no tiene ojos rojos: Ojos rojos, ojos inmóviles.
Bahhh no la quiero.
Me vale huevo
Hoy a las cinco y treinta de la tarde el patio de atrás de mi jardín en ruinas era el paraíso que menciona La Biblia. No tuve duda dello al sentir las caricias de la brisa y del sol sobre mis brazos y espalda. Los pájaros cantaban en lo alto de los árboles y las flores lucían sus colores pavoneándose. Al acercármeles las lagartijas no huían y me miraban más bien estupefactas, casi desafiantes. No titubeé en probar la manzana madura que el Diablo me ofrecía. Lo vi llegar vestido de cantante de rap: pantalones a la rodilla y tenis, gorra con visera hacia atrás. No tuve miedo. Era tan dulce su sonrisa y era tan simpática. Otras veces lo he odiado y le he tirado piedras. Lo he golpeado con mi cartera y lo he perseguido con la escoba. Pero hoy, un día jueves del mes de Junio, mi patio era un sueño que se imponía al mundo y los copos de luz cubrían las hojas; los muros derruídos quedaban traspasados por sus rayos infinitamente frágiles.
Miré al diablo y no quise agredirlo de nuevo asi que acepté la manzana, que era roja igual que nos la ilustran los pintores del Renacimiento europeo. La probé y era suave y tuve pena del Diablo y su destino. Que mal, todo lo que él quería que yo hiciera me parecía aburrido. Nada podía comparárse a la luz y a la brisa entretejidas sobre mi piel, hoy a las cinco y treinta de la tarde en mi jardín cerrado entre muros antiguos. Lo miré tristemente y me encogí de hombros y él se fue maldiciendo calle abajo con el rabo metido entre las patas. Eran las cinco y treinta de la tarde.
Miré al diablo y no quise agredirlo de nuevo asi que acepté la manzana, que era roja igual que nos la ilustran los pintores del Renacimiento europeo. La probé y era suave y tuve pena del Diablo y su destino. Que mal, todo lo que él quería que yo hiciera me parecía aburrido. Nada podía comparárse a la luz y a la brisa entretejidas sobre mi piel, hoy a las cinco y treinta de la tarde en mi jardín cerrado entre muros antiguos. Lo miré tristemente y me encogí de hombros y él se fue maldiciendo calle abajo con el rabo metido entre las patas. Eran las cinco y treinta de la tarde.
sábado, 12 de junio de 2010
Estoy condenada a destripar el corazón de las arañas,a poner los dedos dentro de la caldera de una flor. Estoy arrestada en las prisiones de una lágrima con cuchillos. Mastico el cuesco amargo de un día oscuro y paseo en la niebla sucia que destapa a los caballos en los campos.
Me he hecho débil como una copa sin vino, que ni esta canción me pertenece completamente. Y después, arribará el diablo vestido de mujer, ofreciéndome pan, versos en ediciones de lujo, zapatos incendiados en la boca poderosa de una estrella, autógrafos anónimos para que nadie me encuentre, kilos de juventud esparcida en piernas y manos.
Y así se me presentará el diablo, vestido de mujer, guiñándome el ojo varias veces, seduciéndome con un beso que recorra mi sexo y pecho, mas no sacará nada, nada podrá arrebatarme, porque en las arañas de este cuarto húmedo, ya he tenido mi abundante infierno.
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